Dicen que sólo se puede penetrar en las élites a través de la ficción, pero realmente es lo contrario, las élites sólo en la ficción logran penetrar en la pobreza. Las prácticas bestiales para domesticar a los animales no son diferentes de las que utilizan con las personas para hacernos perder la esperanza; se les ha hecho recurrente el esmero en alterar muchas connotaciones con tal de evadir culpabilidad de cara al deterioro social que sufrimos.

Un claro ejemplo es el concepto “independiente”, que se menciona ya sea para la separación de medios de comunicación, empresas o movimientos, desligados a las del régimen Ortega-Murillo, pero no es así, el mundo de los negocios siempre tiene los mismos aspectos, por eso funciona, empresas, clero, periodismo y gobierno nunca se han desvinculado, lo que sufren ahora mismo, desde mi punto de vista, es nada más un distanciamiento, algo perverso para cada uno de nuestros hogares donde se sufre la injusticia.

He aquí la importancia del lenguaje, y mi exigente postura para que a las cosas se les llame por el nombre que les corresponde, la traición del COSEP hacia el ciudadano nicaragüense no puede llamársele silencio corporativo, los crímenes de la dictadura no pueden confundirse con defensa de la patria, tampoco economía sumergida con economía social, periodismo independiente asociarlo con Carlos Fernando Chamorro o Miguel Mora. Lo que está mal está mal, se dice, precisamente para evitar la sensación de que si en algún momento una movilización emergente nace, sientan que por fin va a cambiarse el rumbo de las cosas.

No veo justo el intentar llamarle hazaña a que muchos líderes de nuestro país estén ahora mismo concentrados en el exterior y desde ahí planeando o enviando órdenes para seguir con la lucha del pueblo, se va el que puede, el que quiere, y con la mentalidad, muchos de ellos, de que desde fuera puede ser más útil para Nicaragua.

No hay que continuar idealizando el pasado, pues quienes se hicieron cargo de mejorar un país en ese entonces, hicieron que la pobreza se volviera una costumbre. No todo está perdido, y no es fácil decirlo, pero basta con ver la extensa magnitud del cielo que se contempla desde las playas, los ríos y quebradas, los árboles, la tierra proceden al verde y el marrón. No todo está perdido, es lo que creo, y más porque surge una rebelión contra la rebelión, porque estoy convencida de que no se va a interpelar por los que sólo peleaban el reemplazo de un cargo y se sabe quienes son los que solo pretenden eximirse de culpa.